La acción tiene lugar en Hollywood en el año 1927. Vivimos los últimos momentos del cine mudo...
SINOPSIS
La acción tiene lugar en Hollywood en el año 1927. Vivimos los últimos momentos del cine mudo, que está apunto de ser desbancado por el sonoro. Una de las estrellas silentes, George Valentin (Jean Dujardin), se pregunta si la llegada de las películas habladas le hará jubilarse antes de hora. Paralelamente, iniciará una relación con la bailarina Peppy Miller (Bérénice Bejo).
Dirección: Michel Hazanavicius /País: Francia /Producción: Thomas Langmann, Emmanuel Montamat /Reparto: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Missi Pyle (Constance), Malcolm McDowell, Ed Lauter /Género: Comedia - Drama - Romance /Estreno: 17 de febrero 2012 /Duración: 100 min.
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El artista (2011), película francesa dirigida con arte y apego por Michel Hazanavicius, es un filme presente cuya trama gira sobre el pasado del sétimo arte, pero que huele a futuro, porque se hablará de esta cinta siempre, se verá muchas veces y será "lectura" obligatoria para quienes estudien cine o, simplemente, lo amen.
Gustosa remembranza sobre el paso del cine mudo al cine sonoro, con puesta en escena muy arriesgada y buenas actuaciones de Jean Dujardin Bérénice Bejo, esto es lo que propone la película El Artista.
Desde los primeros títulos del filme, tenemos una exquisita y exacta ambientación de la época: la historia del cine con su paso de las películas mudas a las sonoras. El cantor dejazz, primer largometraje sonoro, dirigido por Alan Crosland, se estrenó en 1927. Ese paso cinematográfico se narra en El artista con una historia de amor y otra historia de soledad.
El artista es algo más: es un acto de riesgo, donde cada quien se juega el pellejo al ofrecer la trama desde las puntuales condiciones materiales de su marco histórico. Estamos ante una película silente, sí, ¡muda!, con una mudez fascinante y tierna (hasta en sus conflictos), donde la extraordinaria música de Ludovic Bource es el cuerpo auditivo del relato.
El filme parece verse en un pentagrama más que en una pantalla, tal la sensibilidad y el exactísimo criterio de oportunidad que ofrece la música. Hay más, la película arriesga aún más para esta época de cintas en 3D, bulliciosas en exceso, recargadas de efectos visuales y colorido inescrupuloso.
Así es, El artista viene con majestuoso uso del blanco con negro. Otra vez la presencia de la pulcritud artística para esta decisión, donde los sentimientos nos llegan con sus propias tonalidades.
Súmenle un uso del todo genial de la cámara para ubicar el punto de vista del espectador (ejemplo: un fino plano-contraplano con tomas en picada en una escalinata).
El montaje es otro de los aciertos para traer el relato a nuestras emociones, gracias al buen ritmo logrado con los cortes y empalmes de las imágenes, con muchos primeros planos bien obsequiados al espectador. Aquí los histriones responden a la altura, sobre todo y ante todo Jean Dujardin, capaz de hacernos recordar a muchos grandes divos del cine mudo.
Dujardin encarna a un actor que es "atropellado" y sacado del juego por la llegada del cine sonoro, mientras ve levantarse a una colega actriz, encarnada con simpatía seductora por Bérénice Bejo. Entonces, un juego emocional sucede por igual en las pantallas de la trama (ficción) y en las reales del cine donde estemos.
Lo tonos melodramáticos son sabiamente administrados para llevarnos al final de la historia; entonces deseamos ser bailarines y sumarnos al claqué que se ofrece con el finito de la trama. Sabemos bien qué sucederá en este momento, es obvio, pero igual se disfruta.
A propósito, no se puede dejar de mencionar en El artista la secuencia onírica, donde el personaje principal sueña la desgracia de no hablar mientras cada cosa, a su alrededor, produce sonidos correspondientes: es conocimiento anticipado del final de esta película. El sueño como premonición.
Alguien dijo que este filme debe verse como una extravagancia, porque no habrá otro igual. Es posible. Muy posible. Por eso, debemos verlo una y varias veces. De paso, disfrutar de un perrito tan gracioso e inteligente que, no hay duda, debiera ser premiado por su trabajo actoral. Filme de alta recomendación. Excelente.