“Moneyball” es la adaptación cinematográfica de “Moneyball: The art of winning an unfair game”.…
SINOPSIS
“Moneyball” es la adaptación cinematográfica de “Moneyball: The art of winning an unfair game”. Este libro de Michael Lewis nos relata la historia real de Billy Beane, el director general de los Oakland Athletics, quien utilizó unos complejos análisis estadísticos para confeccionar la plantilla más adecuada para dicho equipo de béisbol.
Dirección: Bennett Miller /Producción: Michal De Luca, Rachael Horovitz, Scott Rudin /Reparto: Brad Pitt, Jonah Hill, Robin Wright Penn, Philip Seymour Hoffman, Chris Pratt, Kathryn Morris, Tammy Blanchard, Glenn Morshower, Sergio Garcia, Kerris Dorsey /Género: Drama /Estreno: 20 de enero 2012 /Duracción: 133 min.
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¡Enorme película! Interesante. De gran riqueza conceptual. De elaborada sintaxis. Excelente narración. Actuaciones excepcionales. Diálogos muy inteligentes. Lo visual es sutil glosa de una película aún más avispada con su contenido. Con evidente entusiasmo y respeto hablo del estreno en Costa Rica del filme El juego de la fortuna (2011).
Era de esperarse la brillante calidad de esta película con solo saber el nombre de su director: Bennett Miller, quien regresa desde otro gran filme suyo, como lo es Truman Capote (2005). Originalmente, la cinta la iba a dirigir otro grande de Hollywood: Steven Soderbergh.
Como Soderbergh no llegó a acuerdo alguno, llamaron al señor Miller. En el tira y encoge, se logró la permanencia del histrión Brad Pitt, amigo de Soderbergh. En El juego de la fortuna, Pitt nos demuestra que, además de ser un consabido galán, es excelente actor.
Desde su argumento, se entiende y justifica más el título original de esta cinta, a saber: Moneyball, en cuanto se trata de evidenciar cómo el espíritu deportivo se aleja cada vez más de los deportes por culpa de la intromisión del dinero, de la ruleta millonaria con dólares.
La cinta toma una historia verdadera del beisbol de los EE. UU., pero sabemos que es metáfora para otras disciplinas. Los deportes, sean colectivos o individuales, se han convertido en mercancías dentro de la adinerada costumbre de la oferta y la demanda.
En ese tránsito propio de las demandas capitalistas, donde apura más el mejor resultado económico que el corolario deportivo, los peces grandes se comen a los más chicos, no solo entre entidades o equipos deportivos, sino a todo nivel.
Esta película sabe poner el dedo en la llaga. Lo hace con honradez y con la más alta calidad cinematográfica. La virtud esencial de este filme viene no solo de las manos del realizador Bennett Miller, sino del coherente y estupendo guion escrito por Steve Zaillian, retocado antes del rodaje por Aaron Sorkin.
Guion coherente en sí mismo, sin fisuras, sin nada que le sobre y sin nada que le falte, que define muy bien el dilema central (su núcleo narrativo) y se enriquece con sus justas subtramas. Guion con estupenda definición de personajes, acertado planteamiento de situaciones e inmejorable desarrollo de diálogos.
Agréguese el exacto y esclarecido subrayado con la música de Mychael Danna y la limpia fotografía de Wally Pfister. El montaje deviene importante con el ritmo, sobre todo cuando se muestran secuencias beisboleras; la responsabilidad de dicho montaje corre por cuenta de Christopher Tellefsen.
La fuerza de esta película reside, pues, en la estructura lógica de sus ideas, en el bien logrado tratamiento del tema, en su paradigma estético y, para no olvidar nunca, en la eximia dirección de actores, donde se lucen todos y nos sorprende mucho la sensible actuación de Jonah Hill, segundo a bordo.
Aquí hay imaginación, inteligencia, emociones adentro de la piel, vitalismo, arte y exacto cumplimiento de la función social del cine: denuncia concreta, sin caer en panfletarismo ideológico ni en sensiblerías inútiles.
Aún más, le sentí al filme un cierto tono poético, ajustado y preciso dentro de su dejo beisbolero, lo que nos acerca a seres humanos en su esencia o en sus contradicciones. Ningún cinéfilo debe perderse esta película, por ninguna razón. Nadie, nadie, debería perdérsela, aunque debemos partir que no es cine comercial del montón.