SINOPSIS
La historia empieza en 1997, cuando dos agentes del Mossad ya retirados, Rachel (Helen Mirren) y Stephan (Tom Wilkinson), reciben una noticia sorprendente acerca de su antiguo compañero David (Ciarán Hinds). Se convirtieron en figuras muy respetadas en Israel después de una misión que realizaron entre 1965 y 1966 cuando los tres (interpretados en ese periodo por Jessica Chastain, Marton Csokas y Sam Worthington localizaron al criminal de guerra nazi Dieter Vogel (Jesper Christensen), el temible "Cirujano de Birkenau", en Berlín Este. Rachel tuvo que superar una atracción sentimental mientras servía de  cebo para que sus compañeros cerraran la pinza alrededor de Vogel.

El equipo arriesgó mucho y pagó un considerable precio para cumplir la misión, pero ¿de verdad la cumplieron? El suspense crece, pasando de un periodo a otro, y las revelaciones son cada vez más sorprendentes. Rachel no tendrá más remedio que ocuparse personalmente del asunto.

Dirección: John Madden /Productora: Marv Films, Pioneer Pictures /Reparto: Sam Worthington, Helen Mirren, Ciarán Hinds, Tom Wilkinson, Marton Csokas, Jessica Chastain, Jesper Christensen, Adar Beck, Romi Aboulafia, Nitzan Sharron, Alexander E. Fennon /Género: Suspenso - Drama /Estreno: 27 de enero 2012 /Duración: 114 min.

He aquí otro refrito. Se trata de un filme que retoma el guion de la película israelí Ha- hov (La deuda, del 2007), dirigida entonces por Assaf Bernstein, sobre el accionar de un grupo de agentes israelíes del Mossad (cuyos espías han mostrado gran eficacia en sus tareas). El refrito se promueve en la prensa del país y en otras notas con el título homónimo de La deuda (2010), usado en España.

Sin embargo, en algunas salas de cine se anuncia con el título que, efectivamente, trae la película para la pantalla grande, así que no crean que se han equivocado de sala cuando lo lean al comienzo de la proyección. El refrito se titula Al filo de la mentira (dirigido por John Madden). Es posible que el cambio publicitario se haya tomado en alguna oficina del país, sin que se altere la esencia de la trama.

Eso sí, tal vez sea mejor el título de Al filo de la mentira, si pensamos en el argumento. Narra, en retrospectiva (flash-back), la historia de tres agentes judíos del Mossad, a quienes se les encarga la captura de un exmédico del ejército alemán, responsable de crueles experimentos científicos durante la Segunda Guerra Mundial.

El relato va a dos etapas: una es la vida adulta de esos tres agentes y, otra, es la de ellos –jóvenes– durante el secuestro del nazi. Ambas etapas están unidas, básicamente, por una mentira y la palabra jurada sobre esa mentira. Vivir, así, al filo de la mentira, con la apariencia como espada de Damocles a punto de cortarles el cuello a los tres agentes (dos hombres y una mujer), esto es la particularidad de la película.

Sin embargo, el filme pierde lo esencial, que es la angustia interna y la conducta de los personajes, mientras mejora en lo secundario, que son las escenas de aventura –thriller– durante toda la gran parte del secuestro del médico alemán.

En otras palabras, tenemos un buen filme de acción cuando se comporta como tal y, por otro lado, un tipo de cine frívolo con su contenido para el análisis de conductas.

De manera más clara: estamos ante un largometraje desequilibrado con el ligamen de esos dos contextos.

Esto se nota –incluso– con las actuaciones frías de un buen elenco. Solo podemos salvar a las dos actrices del caso, quienes encarnan –ambas– al mismo personaje.

Durante los años adultos, la trama se sostiene con el talento indiscutible de la actriz Helen Mirren (siempre excepcional). Como la agente joven, tenemos a Jessica Chastain, actriz que se manifiesta cada vez con más fuerza dentro de las novedades histriónicas del cine actual. Ella encarna a la agente especial que, durante la acción, se enamora de uno de sus compañeros, pero queda embarazada del otro.

Como suele suceder, la música del gran Thomas Newman es siempre oportuna con el sentir del filme en sus distintos momentos; igual sucede con la fotografía de Ben Davis; excelente el montaje de Alexander Berner durante las escenas de acción. El “pero” está en la incapacidad de su director, más que del guion, de ir adentro de los personajes, colgados –ellos– de la mentira como forma de sobrevivencia.

Todo lo psicológico se diluye muy rápidamente y nunca resulta ni siquiera efervescente. De esa manera, el relato pierde no solo fuerza, sino su credibilidad interna (en la estructuración del mundo narrado): ¡así no se sostiene un guion! En todo caso, es filme entretenido, de buen ritmo, bien resuelto y que uno puede recomendar.