En Pesadilla en la Calle Elm, Freddy Krueger regresa en una re-imaginación contemporanea del clasico del cine de terror.
En Pesadilla en la Calle, Freddy Krueger regresa en una re-imaginación contemporanea del clasico del cine de terror.
Un grupo de adolescentes de los suburbios tienen algo en común: todos empiezan a ser perseguidos por Freddy Krueger, un asesino de aspecto terrible y con el rostro quemado que tratar de acabar con ellos en los sueños. Mientras permanezcan despiertos podrán protegerse los unos a los otros. Pero cuando duermen... no hay escapatoria.
Dirección: Samuel Bayer /Producción: Michael Bay, Andrew Form, Brad Fuller /Reparto: Jackie Earle Haley, Rooney Mara, Kyle Gallner, Thomas Dekker, Kellan Lutz /Género: Terror /Mes de estreno: Mayo 2010



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Todos sabemos quién es Freddy Krueger, el asesino en serie que mata jóvenes desde los sueños de estos, quien tiene su propia historia cuando fue convertido en antorcha humana por unos padres de familia muy enojados, pues lo culpaban de abusar de sus hijos e hijas.
Ahora vuelve este personaje en un refrito de la primera película, de 1984, dirigida entonces por Wes Craven (lo que dio origen a una saga cada vez más insustancial).
La cinta de ahora repite el título original (en español es Pesadilla en la calle Elm) y repite en casi todo el argumento de la primera. Esta vez el director es Samuel Bayer.
Lo malo no es que tengamos un refrito que más bien parece un calco. Lo malo es la poca creatividad de esta versión del 2010, que se repite a sí misma de la manera más superficial imaginada, a tal punto que dudamos si se trata de una película de horror o, más bien, de una comedia por culpa de sus propias debilidades con el terror.
Esta versión que ahora comentamos no tiene profundidad en nada, renuncia a indagar en el lado oscuro de los acontecimientos o del personaje Krueger.
Incluso, el recuerdo del actor Robert Englund (el primer Freddy) pesa en contra de este producto reciclado. El actor de hoy, Jackie Earle Haley, no logra –en ningún momento– darle sostén a la trama narrada.
Más bien son las jóvenes actrices las que le dan algún cuerpo a la narración: Katie Cassidy, en la primera parte, y Rooney Mara en la segunda. El asunto es que cuando el personaje encarnado por la señorita Cassidy desaparece del filme, descuartizado en un sueño por Freddy, la película comienza a venirse a pique aceleradamente.
Si el barco salió al mar en gran parte hundido, de aquí en adelante hace aguas por todo lado. Aquí, al filme se le cae la piel peor que al mismo Freddy.
Lo cierto es que en este refrito no hay tensión alguna, es aburrido y hasta cómico (lo dijimos líneas atrás), y es lo que no se le puede perdonar. Es filme de descarado carácter parasitario con respecto al de 1984 y al tercero de la saga. Incluso, bien podemos hablar de plagio en lugar de refrito.
Si la película no genera ningún entusiasmo, menos lo tenemos aquí para hablar de ella, ni siquiera para hablar mal, que bien merecido se lo tiene. Punto.