Un Andy ya crecido ingresa a la universidad y sus juguetes, incluidos Woody y Buzz, se van a guardar en el ático dentro de un baúl. Pero accidentalmente son tirados y recogidos por los basureros.
Un Andy ya crecido ingresa a la universidad y sus juguetes, incluidos Woody y Buzz, se van a guardar en el ático dentro de un baúl. Pero accidentalmente son tirados y recogidos por los basureros, los cuales los envían a una guardería, donde deben tratar de sobrevivir de descuidados niños de pre-escolar. Woody intenta salvar a sus amigos y encontrarles un nuevo hogar, pero las cosas se complican aún más cuando Buzz se daña durante un intento de fuga. Los juguetes al arreglar a Buzz, provocan que vuelva a creer que es un "Guardián Espacial", para gran incomodidad de los otros juguetes.
Dirección: Lee Unkrich /Producción: John Lasseter, Darla K. Anderson /Reparto (voces): Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Don Rickles, Wallace Shawn, Estelle Harris, John Ratzenberger, Ned Beatty, Jodi Benson, Michael Keaton /Género: Animación /Mes de estreno: Junio 2010.



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Primero que nada, la tercera dimensión (3D) en la película Toy Story 3, dirigida por Lee Unkrich, es del todo innecesaria: en nada refuerza la narración ni la representación de la trama y solo confirma lo que decimos muchos críticos por aquí y por allá: el 3D es solo un trasto comercial para hacer más dinero con tiquetes más caros.
Incluso, en el caso de Toy Story 3, hay momentos en que uno puede quitarse los anteojos y el filme se ve igual en pantalla (yo lo hice). Claro, para los más pequeños, es casi como ir a un parque de diversiones y les toca a las madres o a los padres pagar por el gusto de los niños.
Lo que sí es cierto es que el filme en cuestión sabe comportarse según las exigencias. ¿De qué hablamos? Recordemos que La historia del juguete (1995) fue la película que abrió el paso a la animación por computadora, en lugar de los tradicionales dibujos animados. Allí tomó la vanguardia.
Hoy, como hecho narrativo y de seducción visual, sus imágenes, sus personajes, sus sentimientos, sus historias quieren mantenerse en esa vanguardia, y estamos ante una buena película que apunta a mejorar lo hecho: mostrar las emociones propias de los humanos desde las figuras simpáticas, sinceras, amigables y ejemplares de unos juguetes que manejan bien el concepto de la solidaridad.
En esta secuela acudimos a una fábula de moraleja importante con la lucha entre el bien y mal: su mensaje es positivo cuando el egoísmo, el individualismo y el sálvese quien pueda campean en la conducta humana, como expresión globalizada de un sistema económico con las mismas características.
Me atrevo a decir que, así vista, Toy Story 3 es película revolucionaria por su contenido y por el humanismo presente. Esto, si se quiere, es turbador al mostrar la fuerza de la amistad, del sacrificio y de la solidaridad ¡entre juguetes!, y su enfrentamiento al poder malvado y tiránico de un muñeco dictador.
Así, todos ellos –los juguetes– se comportan como mosqueteros, con el generoso vaquero Woody como líder y con el gracioso astronauta Buzz como el gran amigo.
Se trata de una aventura fascinante que, en realidad, es la suma de distintas situaciones a las que debe enfrentarse este grupo inigualable de personajes.
Es admirable ver cómo los magos de Pixar han logrado darles vida a personajes de hule o plástico, tanta que podríamos aplicar algún análisis a sus signos histriónicos, como se hace con los actores reales. ¡Qué bueno!, la caracterización de personajes resume, en gran medida, la filosofía de la película, en la fórmula exacta de un producto tan bueno como apetitoso e incisivo.
Con diálogos inteligentes, con acciones entretenidas, con ternura y buen humor, Toy Story 3 es una película que debiéramos ver en familia, útil para los padres con sus hijos, y –como dije antes– no es necesario verla en 3D.