Película policial cuyo tema central toca el delicado punto de cruce entre la política y las grandes empresas. Thomas Craven (Mel Gibson) es un detective de homicidios veterano, que trabaja para el Departamento de Policía de Boston.
Película policial cuyo tema central toca el delicado punto de cruce entre la política y las grandes empresas. Thomas Craven (Mel Gibson) es un detective de homicidios veterano, que trabaja para el Departamento de Policía de Boston. También es padre soltero. Su única hija Emma (Bojana Novakovic), de 24 años de edad, es asesinada en las escaleras de su propia casa. Todo el mundo piensa que en realidad querían matarlo a él, no a ella, pero rápidamente Craven comienza a darse cuenta que no es así. Entonces investiga. Su misión es descubrir si su hija tenía una vida secreta y por qué la mataron. Su investigación lo lleva a ver todo un mundo de encubrimientos empresarios y gubernamentales, puntos conflictivos en el gobierno y asesinatos, además de las oscuras operaciones del gobierno a través de Darius Jedburgh (Ray Winstone). Jedburgh fue enviado para hacer desaparecer toda evidencia. La solitaria búsqueda de respuestas sobre la muerte de su hija llega a transformarse en una odisea de descubrimientos emocionales y de redención.
Dirección: Martin Campbell /Producción: Tim Headington. Graham King. Michael Wearing /Reparto: Mel Gibson, Bojana Novakovic, Danny Huston, Shawn Roberts /Género: Suspenso - Drama /Mes de estreno: Febrero 2010 /Duración: 108 min.



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Martin Campbell es diestro en el manejo del cine de acción, pero no logra aún ser el gran director de ese género (digo yo). Tiene ahí películas funcionales, sobre todo la última con el agente 007, Casino Royale (2006), y recordamos con agrado el díptico con el Zorro de personaje y Antonio Banderas como actor.
Ahora dirige una película hecha a imagen y semejanza del actor australiano Mel Gibson, policial titulado Al filo de la oscuridad (2010), donde la venganza es el tema e hilo conductor de toda la trama, cuando a un viejo policía le matan a su hija en una balacera, pero ella mostraba síntomas de haber sido envenenada.
Al principio, la policía piensa que el objetivo era el investigador, pero cuando este descubre que no, que era su hija, el punto de giro marca otro aire en la pesquisa, mientras el filme se atasca en su intensidad, con ráfagas de acción y otros momentos absolutamente muertos en lo narrativo.
Gibson (como detective) se limita a poner pose de hombre duro, el “macho-man” que se dice, y a consumar su afán de venganza (más que de hacer justicia). El asunto se le pone cuesta arriba al policía, porque pronto va descubriendo una intrincada telaraña donde se unen la política con la fabricación de armas, en este caso armas nucleares, hechas ahí, en Estados Unidos, no en Irán.
En esa urdimbre es difícil sacar resultados justos. Son intereses muy poderosos los que están en juego y el guion tiene la honradez de aceptarlo, por lo que evita el final feliz o complaciente. Como es imposible llevar a la cárcel a los poderosos, el detective los va ultimando según la ley del ojo por ojo.
Como ven, la discutible teoría de la venganza está apenas para Mel Gibson, quien se acomoda bien al personaje y lo hace creíble sin mayor esfuerzo histriónico. La sangre corre, las balas encuentran cuerpos y la corrupción política prevalece. Es curioso cómo estas cintas de menor calidad son, muchas veces, más definidas en sus denuncias que el gran cine hollywoodiano, porque no tienen nada que perder.
Es un poco lo que pasa con el teatro costarricense. En serio. Eso que muchos llaman, despectivamente, teatro comercial o de segunda en las salas josefinas, esas comedias suelen ser más arriesgadas en sus denuncias (los filazos políticos campean). Algo así sucede con Al filo de la oscuridad, pero su valentía ideológica no la salva de ser lo que es: una cinta de acción al uso con un personaje violento.
Mel Gibson no cambia nunca su rostro de hombre estreñido emocionalmente, ni cuando reparte “mecos” o abraza a su hija. Nada, como cuando uno va de visita al urólogo. Sus diálogos son parcos, tontos y menos eficaces que los revólveres. El filme y Mel Gibson (con su personaje) son iguales a sí mismos de principio a fin.
Música, fotografía, actuaciones, montaje y demás están en función del carácter violento del guion. Como el filme se autoplagia, pierde interés. Al llegar el final de la cinta, se vino el “meneón” o temblor del viernes pasado. ¡Yo pensé que era parte de los efectos especiales!
Sin embargo, cuando vi la sala vacía, yo ahí y una pareja joven atrás que no terminaba de besarse en su amartelamiento, sin darse por aludida con el temblor, entendí que lo mejor de la tanda fue el bendito socollón, pero ello no mejora la cuantía de la película.
AL FILO DE LA OSCURIDAD
(THE EDGE OF DARKNESS)
EE.UU. 2010
GÉNERO: Acción
DIRECCIÓN: Martin Campbell
ELENCO: Mel Gibson
DURACIÓN: 117 minutos
CINES: CCinépolis, Cinemark, CCM Cinemas, Nova Cinemas
CALIFICACIÓN: HHHII