Proveniente de una familia desunida, Michael Oher es un joven afro-americano que encuentra un nuevo hogar con una familia económicamente sólida blanca dispuesta a prestarle el apoyo que necesita para desarrollar su potencial para triunfar como jugador de football americano como también en los demás aspectos de su vida.
Proveniente de una familia desunida, Michael Oher es un joven afro-americano que encuentra un nuevo hogar con una familia económicamente sólida blanca dispuesta a prestarle el apoyo que necesita para desarrollar su potencial para triunfar como jugador de football americano como también en los demás aspectos de su vida. De igual manera Oher afectará la vida de los miembros de la familia Touhy quienes atravesarán también por experiencias de descubrimiento personal. El cambio de ambiente significa también nuevos desafíos que el joven habrá de vencer. Oher se esfuerza por dar lo máximo de si mismo como jugador de football y también como estudiante y junto con el respaldo de su familia adoptiva alcanzará convertirse en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Direccin: John Lee Hancock /Reparto: Sandra Bullock, Kathy Bates, Tim McGraw, Rhoda Griffis, Ray McKinnon, Quinton Aaron, Ashley LeConte Campbell, Lily Collins, Jae Head, Shawn Knowles, Tom Nowicki, Kelly Johns, Andy Stahl /Gnero: Drama /Mes de estreno: Diciembre 2009



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Dos cintas comparten cartelera. Una de Hollywood en tono de comedia melodramática, de corte social. La otra es panameña, en arte propio de la sátira, de firme compromiso social. La primera se titula Un sueño posible (2009), dirigida por John Lee Hancock: título azucarado. La panameña se titula Chance (2010), de Abner Benaim: título insuficiente.
AnexosUn sueño posible capta más la atención porque su personaje femenino lo encarna la actriz Sandra Bullock, aquí con buena actuación, nada extraordinaria, aunque se cuidaron en mostrarla físicamente seductora. Esto es necesario para su papel de una mujer bastante adinerada y, por eso mismo, republicana, conservadora, de observancia cristiana y dispuesta a la caridad para sentirse bien.
Ella, la señora encarnada por Bullock, un día decide proteger a un joven negro y pobre, analfabeto, abandonado, pero con buenas características para el “futbol americano”. Lo hace hijo suyo y lo integra a la familia de manera religiosa hasta llevarlo al éxito individual. No hay denuncia de nada: al filme no le interesa, es aséptico en ello, nada que ver con una cinta comprometida como Preciosa.
No solo la trama es así de higienizada o esterilizada de llagas sociales; la propia puesta en imágenes de Un sueño posible camina con ese sentido, como una estampa caritativa sobre los igualmente caritativos ciudadanos estadounidenses (excepto por una pasadita por un barrio de negros).
El asunto no es la justicia social, sino la caridad individual.
Al final, este largometraje se convierte en placentero filme de deportes y en fábula de sentimientos ejemplares.
Es una “peli” totalmente rutinaria, alargada innecesariamente, tópica y sin mordiente, a la larga bonita (lo que no quiere decir que sea buena), como una serpiente coral de anillos coloridos, pero a la que le sacaron los colmillos. Todo lo contrario es lo que sucede con el filme panameño Chance.
Chance es cine comprometido, comedia de varapalos, que ridiculiza a una clase social burguesa, politiquera, consumista, conservadora, chanchullera, gazmoña e hipócrita (la clase social gobernante) y toma partido por la servidumbre humilde y pobre, quien ha de rebelarse ante el maltrato que sufre y lo hace con una violencia muy particular y, por ello, muy graciosa.
Es filme con ardor tropical (desde su banda sonora), con una impecable imagen en video de alta definición (utiliza la “cámara red one”, empleada por Steven Soderbergh para contar la vida del Che Guevara en su díptico). Las actuaciones son seductoras y nos hacen totalmente creíble una situación no tan posible (solo excluimos al actor Francisco Gattorno, tiesísimo).
El filme nos hace tomar partido a favor de los trabajadores (bueno, a mí; no sé cómo se sentirá la gente adinerada), mientras contenido y forma asumen el aire de una sátira despiadada, bien llevada por su director Abner Benaim. Las actrices de Chance no tienen postulaciones al Óscar, pero trabajan mejor que Sandra Bullock.