La historia se desarrollará en New Orleans, en los años en los que la música jazz causaba furor. La protagonista se llama Tiana y es una joven princesa que vive en la parte francesa de la ciudad.
La historia se desarrollará en New Orleans, en los años en los que la música jazz causaba furor. La protagonista se llama Tiana y es una joven princesa que vive en la parte francesa de la ciudad.
Según la sinopsis oficial, las misteriosas tierras pantanosas de Luisiana y las orillas del río Mississippi son el telón de fondo de una historia de amor, un simpático sapo y la música Cajún que lo invade todo.
Dirección: Ron Clements, John Musker /Reparto: (voces) Anika Noni Rose, John Goodman, Keith David, Jim Cummings, Jenifer Lewis /Género: Animación - Fantasía /Mes de estreno: Diciembre 2009



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No es la primera vez que los estudios Disney aplican la práctica del cangrejo, esa, la de caminar hacia atrás. Lo han hecho cuando fracasan en un proyecto animado y vuelven al estilo de una película anterior (en dibujos animados). A veces, lo hacen para recuperar un éxito de taquilla.
Ahora vuelven a “cangrejearse” con el largometraje La princesa y el sapo (2009), filme que regresa al arte de la animación hecha a mano (2D), después de tantas producciones por computadora y últimamente en tercera dimensión (3D). Es evidente que estamos ante una operación comercial de la cofradía Disney.
Cierto, La princesa y el sapo es película hecha con un ojo en la pantalla y con otro en la boletería, pero a nadie se le torció la mirada: con intención comercial, este filme muestra un buen resultado en lo cinematográfico, con una puesta en imágenes creativa y un delirio narrativo absorbente.
A cuatro manos. Sin duda que, en ese éxito, están los talentos de los realizadores John Musker y Ron Clements, en un concierto visual a cuatro manos, más logrado que el habido en su otro filme, La Sirenita (1989), pero con la acertada agitación de Aladino (1992), de tales directores, a quienes les sigo apreciando más otra cinta menos movida: Policías y ratones (1986), por supuesto que todas con el sello Disney.
Para la sensación de producto bien logrado, es innegable el buen papel de la música de Randy Newman, de quien es imposible olvidar la banda sonora suya en Monsters. Inc. (2001) y que, para La princesa y el sapo , ha escrito una atinada banda sonora, en la que se recogen diferentes géneros musicales, desde el blues al jazz , pasando por el gospel . Música seductora de principio a fin.
Como casi siempre en este estilo de cine de la escudería Disney, la historia es básica y el guion se basa en un relato conocido al que se le agregan disparates jocosos de aquí y de allá.
El beso del sapo. Esta vez, se trata de una adaptación del conocido relato de los hermanos Grimm, El Príncipe Encantado , con un osado punto de giro en la trama, porque cuando el príncipe convertido en sapo convence a la chica para que deshaga el maleficio con un beso, el resultado no es el esperado. Es lo contrario: ella se convierte en batracio.
Además, la joven bella del cuento es una afroestadounidense, muchacha con un sueño muy concreto en su vida, que nada tiene con vivir con sapos, salamandras, luciérnagas y demás animales, entre brujas buenas y hechiceros de las sombras, en ciénagas de la selva, cuando ella estaba en una ciudad, Nueva Orleans, años 20, en el transcurso de la deliciosa revolución del jazz .
Para su éxito artístico, en esta película lo que cuenta es que los directores Musker y Clements están absolutamente convencidos y conscientes de la capacidad expresiva del dibujo animado, sobre todo para una historia visualmente rítmica como esta, donde la presencia de la animación por computadora se queda para sugerir logrados movimientos de cámara.
Cocuyo o candelilla. Hay habilidad para saber combinar el “toque” melodramático con el humorístico, los personajes principales con los secundarios, los colores con la música, los movimientos con el decorado y la magia con el realismo. De aquí viene la sabiduría de la narración, relato que se muestra coherente en su mundo interno (realidad imaginada).
Pese a su evidente afán comercial, me sorprende una vez más la capacidad de los dibujantes de Disney para enfrentarse a los retos: no hay imposibles para ellos. Con sus dibujos hacen parecer fácil lo difícil y, en La princesa y el sapo , hay momentos que me resultaron fascinantes, inolvidables (su final, por ejemplo, o el personaje del cocuyo, candelilla o luciérnaga: vejez y sabiduría).
El filme no cae en la autocomplacencia, como sí sucedió en Aladino , verbigracia, y su resultado es una puesta en imágenes frondosa en imaginación para una historia bien contada, secuencia a secuencia, aunque con escenas innecesariamente alargadas. No es la mejor cinta dibujada de los estudios Disney, pero sí de las mejores. Recomendada para la familia.
LA PRINCESA Y EL SAPO (THE PRINCESS AND THE FROG)
EE.UU. 2009
GÉNERO: Comedia musical
DIRECCIÓN: Ron Clements y John Musker
ELENCO: Dibujos animados
DURACIÓN: 95 minutos
CALIFICACIÓN: HHHHI