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La ecología, en la visión de Leonardo DiCaprio, se hace visible en el documental "The 11th Hour", producción que se estreno a nivel mundial en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Producido por DiCaprio y con entrevistas a más de 50 científicos y otras personalidades sobre el estado del Medio Ambiente y del futuro de la Humanidad, "The 11th Hour" es un proyecto personal de esta estrella preocupada por el mundo en que vivimos. Además de la producción, DiCaprio también se encarga de la narración del documental y del guión, que escribió junto a sus directores Leila Conners Peterson y Nadia Conners.
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El filme/documental La última hora (2007) pone el dedo en la llaga en lo que se refiere al calentamiento global y al evidente proceso de destrucción de la Tierra, del que la humanidad es ejecutante cruel. ¿Es reversible el proceso? El documental plantea que es posible. Este filme es narrado y producido por Leonardo Di Caprio y escrito y dirigido por Leila y Nadia Conners. Su título original es The 11th Hour (90 minutos). El documental le es al cine lo que el ensayo a la literatura, sintaxis para demostrar una tesis, desarrollo de ideas. Al igual que en un ensayo, el documental puede ser valioso y con creatividad en el estilo; pero también puede desplomarse en la parquedad. Basil Wright, primer presidente de la Unión Mundial del Documental, promovida por la Unesco, en 1947 escribió: “Documental es el acto de registrar en celuloide cualquier aspecto de la realidad, ya sea por filmación real o mediante reconstrucción sincera y justificable de modo que se atraiga la emoción o la razón (del espectador)”. El documental, según el propio Wright, es planteo franco de problema y soluciones en la economía, la cultura y las relaciones humanas. La pregunta que salta es: ¿debe ser rígido un documental según estas definiciones? Claro que no. Aquí debe entrar la mano artística del documentalista para darle alma, pasión, estilo y poesía. De esto es lo que carece La última hora, lastimosamente. A partir de una hipótesis fácilmente demostrable, que el mundo está siendo destruido por el ser humano, La última hora se limita a esbozar semejantes opiniones. Entre más avanza el metraje más verbo, es puro díctum, una autoridad sobre el tema tras otra, con imágenes que solo enfatizan esas palabras, sin permitir que las imágenes hablen por sí solas. El comienzo del documental está muy bien logrado: vemos distintas catástrofes y las imágenes tienen un halo de poesía trágica. Esas imágenes están bien encadenadas desde la sala de montaje. Sin embargo, luego comienza el monótono rosario de opiniones y más opiniones. Las ideas son contundentes, no lo negamos, pero difíciles de masticar y de recordar con el cañoneo verbal que nos meten. Uno quisiera tener un control en las manos y apretar el botón de pausa. Por otro lado, no hay confrontación de ideas, cada voz complementa a las otras. Los personajes/autoridades se reiteran y amplían sus conceptos. Lo bueno es que el documental sí plantea el tema donde corresponde: en el campo de la armazón esa entre política y economía, del poder político como espectro de las grandes e inescrupulosas transnacionales que buscan solo lucrar y estimular el consumismo ingrato; además, en el afán de enriquecimiento salvaje que vive la especie humana. Se llama capitalismo. Es dura la denuncia, es válida y es posible que sea tardía, ¡sí, tardía! Aún con los señalamientos hechos aquí, recomendamos ver este filme y nutrirse de él.
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